Penélope observaba contenta a su padre. Alekos se acercó a su hermana.
—Penélope, tenemos que hablar.
—Parece que habrá boda —dijo ella, señalando a los tortolitos—. Sería el tercer matrimonio de su padre. ¿Qué ocurre? —preguntó.
—Xandro estuvo haciendo averiguaciones. Resulta que Robert Johnson, tu cliente, estuvo visitando a Charles la cárcel —explicó el.
Penelope se sintió enferma, con ganas de vomitar, y salió corriendo. Alekos la siguió desconcertado. Ella se encerró en el baño y, tras unos minutos, salió. Christopher y Dakota estaban ahí.
—¿Te sientes bien, cariño? —preguntó el.
—Me mareé un poco, y el movimiento del barco no ayuda —respondió ella.
—Penélope, entiendo que no te sientas bien, pero no puedo seguir esperando. Necesito que llames a Johnson y le digas que retomarás tu trabajo. Debes citarlo —dijo Alekos.
—No puedo… tú no puedes pedirme eso. Charles estará ahí, no puedo —contestó Penélope .
—Sí puedes —le aseguró Dakota —. Si no lo atrapan, seguiremos aquí hu