Dakota y Alekos se encontraban en su habitación.—Estoy agotadísima —comentó Dakota.
—Bailaste demasiado; a veces creo que exageras —la regañó Alekos.
—El problema de usted, señor Ravelli, es que piensa que mi estado es una enfermedad y quiere tenerme arriba de la cama por nueve meses.
—Señora mía, la idea de tenerla en la cama me encanta —dijo él mientras se colocaba detrás de ella y comenzaba a bajarle el cierre del vestido—. Lo que me preocupa es que se repita lo que pasó durante el embarazo de Irina . Por eso en el próximo control médico te acompañaré —añadió Alekos con seriedad, dejando caer el vestido al suelo.
Dakota lo miraba a través del espejo mientras él acariciaba su espalda.
—¿Y qué pasaría si se repitiera? Al tener placenta previa no podríamos tener relaciones sexuales durante meses. ¿Tú qué harías? —preguntó Dakota muy seria.
—Supongo que buscar otra mujer —dijo Alekos, pero no pudo aguantar la risa—. Tontita, te cuidaría. Disfruto mucho de hacer el amor conti