capitulo 36

Alekos contemplaba la foto de Dakota. Era tan hermosa… Durante los años que no estuvieron juntos, jamás dejó de recordarla, aunque su orgullo le impidió buscarla.

Ese día volvería a Tesalónica. Leía en silencio las declaraciones de Dakota en una revista y, aun así, seguía sin comprender cómo funcionaba su mente.En los días de ausencia, se dio cuenta de cuánto disfrutaba de su presencia y cuánto le faltaba cuando no estaba a su lado.

Mientras tanto, Dakota revisaba la montaña de bolsas con ropa y juguetes que había comprado. Irina estaba feliz con todo lo recibido. Faltaba apenas un día para el cumpleaños de Stavros, y recordó que aún no había hablado con él sobre Elliot Blackston.

—¿Podemos hablar? —preguntó Dakota con cierta timidez.—Siéntate, hija. ¿En qué puedo ayudarte? —respondió Stavros con voz grave pero cálida.

—Estaba pensando si no le molestaría que venga Elliot a su cumpleaños —dijo Dakota.

Stavros la miró sorprendido.—¿Quieres que venga Elliot?

—Para ser sincera, Hel
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