Cuando Alekos escuchó esas ppalabras no lo podia creer
En qué momento perdió a Dakota, pensó.
Todos quedaron sorprendidos al escuchar las palabras de Dakota, todos menos Stavros y la abuela Teresa; ellos no creían ni una palabra.
—Anduviste de golfa mientras tu hija estaba pidiendo por ti —le reprochó Alekos.
Dakota se puso de pie y ayudó a levantar a Christopher, que estaba bastante golpeado.
—¿Estás bien? —preguntó Dakota.
Christopher le sonrió amablemente.
—Sáquenlo de aquí —gritó Alekos, que no soportaba ver cómo se miraban.
—Vamos, te acompañaré al auto —le dijo Dakota.
Alekos la agarró de la muñeca, tirando de ella y separándola de Christopher.
—¡Tú te quedas aquí! —le ordenó Alekos.
—¿Para qué? ¿Para que lo golpeen?
Elliot intervino, pidiéndole a Alekos que la soltara. Dakota se refugió con Elliot.
—Por favor, Elliot, sácalo de aquí. Solo confío en ti —le suplicó Dakota.
—Tranquila, cariño, lo acompañaré —dijo Elliot.
Elliot y Helena acompañaron a Christopher a l