El aire cambió apenas Kael y Sareth atravesaron el umbral.
Era una sensación sutil al principio, como si algo los observara desde lejos, sin acercarse, pero tampoco apartar la mirada. El plano era silencioso, virgen, sin forma definida. Nada se alzaba más allá del suelo de piedra pálida y una neblina suave que flotaba sin viento.
Sareth fue la primera en hablar.
—Aquí no ha vivido nadie.
Kael asintió, los sentidos tensos.
—Tampoco ha muerto nadie. No hay memoria. Solo… potencial.
La energía vib