Elena dio el primer paso… y el bosque la aceptó. Darek y Aren la siguieron, aunque sintieron en la piel que algo los examinaba, como si el bosque los midiera antes de decidir si eran dignos de estar allí.
Avanzaron en silencio hasta llegar a un claro donde los árboles formaban un círculo perfecto, entrelazados con enredaderas plateadas y flores que brillaban con una luz que no venía del sol. En el centro, sentada sobre un trono tallado en cristal viviente, los esperaba una mujer de ojos azules