Al día siguiente Dmitriy despertó con un fuerte dolor de cabeza y bastante confundido, lavó su cuerpo y luego salió a tomar el desayuno, no lograba recordar con exactitud lo que había sucedido en aquella noche, al estar sentado alrededor de la mesa su hombre de confianza se acercó.
—Buen día señor, tengo malas noticias, la mercancía nunca llegó —Dmitriy cerró el puño y golpeó la mesa.
—¿Qué sucedió? —indagó molesto.
—La policía señor, pero he logrado conseguir información que se está saliendo