Irina estiró el brazo en dirección de dónde se encontraba su amado, dando pasos cortos se acercó, en aquel momento la noche se hizo más oscura, mordió sus labios tomando aliento para poder hablar, una fuerte presión en el pecho impedía que lo hiciera.
—¡Dmitriy, Dmitriy, Dmitriy...!, amor por favor no nos dejes, no me abandones, te amo y te amaré siempre, ¿por qué tenías que enfrentarte a este desgraciado, por qué lo hiciste —con un tono de voz descargado se dirigió al único hombre que había a