Camely y Zacarías salieron de la habitación con cuidado, cerrando la puerta tras de sí, dejando a las niñas finalmente dormidas y tranquilas.
La luz tenue de la tarde caía sobre ellos, iluminando sus rostros cansados y tensos.
Camely caminaba lentamente, el peso de la situación reflejado en cada paso, mientras Zacarías mantenía una expresión dura, sus manos apretadas en puños a los costados, como si el simple contacto con la realidad pudiera desgarrarlo por dentro.
Al salir, Camely rompió el sil