Camely respiró hondo antes de entrar al bar. El lugar olía a vino y perfumes caros.
Luces neones estaban iluminando por todos lados y la música resonaba alta.
Ella, con su falda larga de algodón y su blusa sencilla, sabía que no encajaba en ese mundo… pero aun así había llegado.
Tenía que hacerlo. Lo hacía por su esposo. Por Zacarías.
Debía demostrar que era su esposa, al menos así se sentiría como una.
Se había peinado con esmero, aplicándose un labial suave para verse más presentable.
Intentó