Capítulo 42

Zair mordió su labio para no reírse. Esa pequeña humana solo tenía el tamaño de pequeño, puesto que en ese momento se veía muy decidida dando órdenes. No se movió de la sala hasta que su chofer se llevó a las concubinas a otro lado.

—Pequeña humana —se detuvo frente ella—, ¿quieres salir?

—¿Qué?

—Sí, debo darle un ultimátum a mi fam

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