Ni siquiera se había percatado de cuándo se quedó dormida, por lo que se removió un poco cuando sintió que algo era introducido en su boca y tenía un sabor dulce, que le gustaba. Luego sintió cómo unos dedos rozaban sus mejillas. Abrió los ojos con lentitud y se encontró con Zair mirándola con una sonrisa burlona. Se dio cuenta de que lo que tenía en su boca era el pulgar del alfa.
—Parecías muy a gusto durmiendo y con mi dedo en tu boca. —Alzó el frasco de dulce de coco—. Estuve tentado de hac