Anya entró todo lo necesario en una maleta para su hijo. Como el tratamiento que le habían puesto antes era duradero, dejó que su pequeño disfrutara de esas vacaciones. Él se había hecho a la idea de que estaría bien durante esos meses fuera, ya que ella había hecho todo lo posible por pagar hasta un viaje por el hecho de que su hijo nunca le pedía nada a cambio.
Salieron de la casa. Lo dejó en la escuela y luego fue a su trabajo, no sin antes agarrar sus cosas del auto y rezar para que Zair no