DOMINIK
Hablar con Blake era fácil, tal como con todos mis amigos, y tras más o menos dos horas de reunión, Paul tocó a la puerta.
—Señor Engel, la señorita Krüger está aquí.
—Hazla esperar afuera hasta que termine.
Paul asintió y salió.
—Vaya, ¿ya pasaron dos horas? ¿Cómo pudimos pasar tanto tiempo hablando? —bromeó Blake y solté la risa.
—Tal vez tengamos que tener una segunda reunión antes de que te vayas para afinar todos los detalles.
—Me parece bien. —Él asintió—. Antes de irme tengo que