76. Cadáver sobre cadáver.
Cadáver sobre cadáver.
Observé atónita como Máximo se posaba frente a mí, abriendo los ojos como una lechuza. El alcohol en sus venas lo hacía decir ciertas tonterías — o yo quise creer que eran tonterías — , lo que decía, pero quería escuchar aquello que tenía por contarme, quería escucharlo.
— Dilo — le pregunté cuando noté que tal vez pretendía quedarse callado. — Yo quiero digas porqué Santiago te robó ya dos veces…
Parecía que el hombre ya no tenía ganas de seguir hablando; dio la vue