177. Sangre en la Ventana.
Claro que yo no tenía las fuerzas para pelear con el abuelo, a pesar de que era un anciano enclenque, pero el impulso y la conmoción que se formó en el momento permitió que mi cuerpo, prácticamente paralizado, se pusiera de pie y chocara contra el abuelo, que perdió el equilibrio, tropezándose contra una repisa y volteándola.
Arturo se puso de pie. Ellos llevaban más tiempo sin consumir el medicamento contra el insomnio; su cuerpo estaba un poco más desintoxicado de aquella sustancia. Por eso,