176. La Voz que Rompe el Mundo.
— Santiago — dije, acumulando todas las fuerzas de las que podía ser media en ese momento — , porque no podía moverme, no podía hablar más allá que el par de palabras. Era como si algo me tuviera fuertemente atada, pero no había nada: estaba completamente inmovilizada solamente por la orden de aquel hombre, por la orden que me había dado a través de una grabación. El control que él podría llegar a tener sobre todo el mundo era absurdamente impresionante.
Al ver que nadie dijo nada, o que al me