20. Dudas.
Cuando salí de la ducha, observé a Máximo acostado en la cama.
No sabía qué sensación dejar que fluyera en mi cuerpo: el miedo, la ansiedad o también la tristeza. Porque era un hecho que el hombre había entregado por mí años enteros, a cuidarme y protegerme como si de verdad fuera su esposa, a velar también por la seguridad de mi hijo, que, aunque desde siempre supo que él no era su padre biológico, se lo llamaba papá.
Máximo… me pregunté, mientras me secaba el cabello a los pies de la cama ob