120. Mi hijo también.
— Quiero que me cuentes todo — comenzó a decir máximo, como si necesitara más información para poder solicitarme lo que iba a pedir.
Yo tomé asiento frente al escritorio, me quedé en silencio un momento; tenía miedo de ti. Comencé a contarlo porque no sabía cómo ibas a tomarte el hecho de que yo hubiera hablado con mi hermano, de que lo hubieran metido a la cárcel. Entonces fui a la antigua casa de mis padres; allá encontré una fotografía de él, de Gabriel. Mi hermano se puso a investigar al r