Aniela era estúpida, pero no lo suficiente para no darse cuenta de que los niños que estaban frente a ella eran de Christopher Langley, su esposo y el padre de su hijo. Lo supo no solo por las niñas, sino por el niño que estaba al lado de Alisson, con la mirada ensombrecida y los brazos cruzados sobre su pequeño pecho. ¡Era idéntico a Christopher! Tan idéntico que había que ser bien estúpido para no darse cuenta. Tragó grueso, sintiendo cómo su cabeza se volvía una maraña de confusiones y su pi