Alisson apretó los puños, por primera vez se sintió miserable, rota y herida. Nora tenía razón, Christopher siempre pondría primero a su esposa y a su hijo legítimo. Se soltó del agarre de Nora y entró al ascensor con la mirada en alto.
«No iba a permitir que la viera destruida»
Aunque, cuando él ascensor se cerró, las lágrimas cayeron por sus mejillas sin poder detenerlas. Eso, justamente eso era lo que estaba tratando de evitarle a sus hijos. El desprecio de los Langley, la preferencia de Ch