La luz de la lámpara brillaba intensamente, iluminando la pequeña sala. Alisson tenía la frente empapada en sudor y el corazón latiendo a mil por minuto, mientras un pitido continuo y rítmico llegaba a sus oídos, proveniente de la máquina de oxígeno.
—¡Puja! ¡Ya viene! —anunció la doctora mientras hacía presión en el vientre de Alisson.
Una mezcla de miedo y emoción embargaba a la pelirroja mientras intentaba dar a luz a sus hijos. No sabía el sexo de los bebés, pero era consciente de que est