Cuando Alisson salió de la cocina, Elizabeth se bajó de golpe del mesón. Su corazón latía muy rápido y sentía como su respiración se había vuelto erradica. Hace días que ni siquiera le dirigía la palabra a Michael, no porque no quisiera, sino porque para ella eso era lo mejor. Pero, unos minutos antes había bajado a tomar un vaso de agua y él estaba ahí, tomándose una copa de vino mientras leía un libro en la isla de la cocina como si no hubiera una bendita biblioteca para eso. Y no solo eso, e