Jackson sonrió con arrogancia y con un poco de diversión. La verdad, no le caí mal Christopher. Más bien le parecía un hombre gracioso al que iba a disfrutar mucho, molestar.
—Te presento a mis hijos Davis, los que tengo con Alisson —dijo afincandose en lo último.
—Y los que serán también míos si te la quito —exclamó Davis entre dientes.
—¿Qué dijiste? —le preguntó Christopher con sorpresa y rabia.
—Que están hermosos —respondió Jackson agachándose a ver a los niños.
Las niñas eran hermosa