Pov Michael
Mis ojos se quedan fijos en ese punto sensible de la mujer que amo. Justo como lo recuerdo, pálido, sin vello y totalmente rosado. Me relamo los labios antes de abrirle las piernas y bajar mi cabeza ahí. Elizabeth echa su cabeza hacia atrás cuando mi lengua toca su pequeño botón. La oigo gemir, mientras con mi aparato degustor me traigo todos sus jugos femeninos.
Es dulce, embriagadora y hasta adictiva
Su sabor me recuerda al vino tinto y me pego más a sus pliegues pasando mi