Alisson se miró en el espejo y se ajustó un vestido rojo que se amarraba a su cuello. Le quedaba hermoso, un poco suelto en la falda pero con un escote en “V” en el pecho que hacía entrever el inicio de sus tetas. Encima se puso un saco color crema y unas sandalias del mismo color. Los días en la empresa habían pasado rápidos, después de que Christopher había presentado a los niños todo estaba en la normalidad entre ellos. No más acercamientos intensos, ni palabras coquetas y muchos menos besos