A la mañana siguiente, Leonardo abrió lentamente los ojos, sintiendo una oleada de alivio y felicidad al ver a su amada a su lado.
Una suave sonrisa se dibujó en su rostro mientras la contemplaba, agradecido de tenerla de vuelta. Su corazón latía con una mezcla de emoción y ternura, y se permitió un momento para saborear la presencia de ella, sabiendo que cada instante juntos era un regalo precioso.
Bajó la mirada y notó las marcas en las manos de ella, testimonio de su reciente calvario. Con