Los labios de Ethan temblaron cuando logró articular aquella frase quebrada, como si cada palabra le costara un pedazo del alma.
—Bonita… estás a salvo…
Ariana sintió un calor inesperado recorrerle el pecho. Caminó hacia él con pasos suaves, casi reverentes. Lo miró con una ternura profunda, una ternura que solo se reserva para alguien que ha arriesgado demasiado.
Cuando llegó a su lado, se inclinó y dejó un beso cálido en su frente aún fría.
—Gracias —murmuró casi sobre su piel—. Gracias por t