TOSCANA
MONTEFIORALLE
Mientras tanto en la mansión, de montefioralle, el silencio dentro de la habitación era casi antinatural, interrumpido únicamente por el sonido constante de un suero goteando.
Ariana abrió los ojos lentamente.
La claridad le molestó de inmediato. Parpadeó varias veces, desorientada, con la garganta ardiendo como si llevara días sin probar agua. Sentía el cuerpo pesado, ajeno, como si no le perteneciera del todo.
—Hola… —susurró una voz conocida.
Ariana giró apenas la cab