Una semana después
La semana siguiente cayó sobre Leonardo con el peso de una condena. Cada día era más largo que el anterior, más denso, más insoportable. Dormía poco, comía menos, y la ansiedad lo devoraba desde dentro como un animal hambriento.
No había manera de frenar los pensamientos que lo asaltaban a todas horas:
¿Dónde estaba Ariana?
¿Estaba herida?
¿Estaba sola?
¿O, peor aún… estaba muerta?
El vacío que ella había dejado era un hueco que le arrancaba el aire cada vez que entraba a l