La caída de un imperio no siempre ocurre con el estruendo de una explosión; a veces, suena como el clic metálico de una cerradura electrónica impidiéndote el paso a la que creías tu casa. Lauren permanecía de pie en la acera, frente a los imponentes portones de hierro de la mansión Rosewood. El frío de la madrugada calaba sus huesos a través de la fina chaqueta que Alexander le había permitido conservar. Sus maletas, sus diarios, sus partituras y los escasos rastros de su existencia como "espos