82° El error toma forma.
El aire dentro de la mansión se volvió pesado.
No era una sensación imaginaria. Era real. Tangible. Como si las paredes mismas estuvieran conteniendo la respiración.
— Cierren todas las salidas — ordenó Michael, su voz cortando el silencio como un cuchillo — Nadie entra, nadie sale sin mi autorización o la del señor mauricio.
Los guardias se movieron de inmediato.
Yo permanecí de pie en medio del pasillo, sintiendo cómo una incomodidad creciente se enroscaba en mi estómago. No era miedo exac