81° Sombras que se mueven.
Te lo dije — comenzó a gritar Michael mientras caminaba de un lado para otro — , no deberíamos confiar en él.
Santiago ya ni siquiera se tomó la molestia de responder a los malos tratos del ruso. Entendía que la situación podía ser complicada, al menos en la medida de lo posible.
— ¿Por qué entonces no simplemente lo interceptan en el aeropuerto y ya? — preguntó.
Yo volteé a mirar a Michael, porque tenía razón. Tal vez era lo mejor interceptarlo en el aeropuerto, decirle que yo estaba bien y