69° Secretos que condenan.
Fue como un golpe que sentí en el pecho. En ese instante no pude haberlo descrito de otra forma que un tremendo golpe. Mauricio me apartó la mirada.
Cada vez que tenía alguna de estas serias conversaciones con Mauricio terminaba enterándome de cosas terribles, cosas que me perturbaban, que me asustaban; y me imaginé qué otra cantidad de secretos tendría el hombre escondidos.
Aun así, pude ver cómo apartaba la mirada, un poco avergonzado, pero conservando esa misma postura firme y masculina que