26° El líder.
Me quedé ahí prácticamente encima de Mauricio, observándolo, mirándolo a los ojos azules. Y entonces la extraña expresión de rotura que tenía en el rostro cambió por completo a una que no pude descifrar.
— Mientes — dijo — . Eres una mentirosa.
— ¿No me crees? ¿Que tu hijo me obligó a hacer esto? ¿No lo crees de verdad? ¿No crees que tu pequeño retoño haya sido capaz de convertirse en un monstruo?
Pero Mauricio negó, apoyando su mano en mi pecho para que me apartara.
— No me refiero a eso.