13° El precio de la farsa.
La fiesta era lo que usualmente esperaba: una cantidad de gente con sonrisas falsas y frases vacías, con las típicas preguntas de dónde se conocieron, y uno que otro comentario como "¿sabes que podría ser tu padre, verdad?".
Mauricio era un experto en espantar a las personas.
Mientras estaba hablando con una mujer que me miró de los pies a la cabeza y me preguntó: «¿No sientes que un hombre con una diferencia de edad tan grande pueda llegar a manipularte?», sonreí un poco incómoda mientras me a