14° El juego del control.
La limusina se detuvo frente a la enorme mansión.
Observé desde el asiento a través de la ventana; había vivido tantos momentos horribles en esa casa que me parecía absurdo que no hubiera cambiado absolutamente nada a pesar del tiempo.
Los arbustos podados de la misma forma, la fuente reseca y llena de lama... todo seguía exactamente igual que en mis pesadillas.
Mauricio se bajó y abrió la puerta como todo un caballero.
Me pidió que le diera la mano, dudé un momento, pero al final lo hice
En cu