113° Me quedo.
Desperté sintiendo su mirada.
No fue un sobresalto. No fue miedo.
Fue… conciencia.
Abrí los ojos lentamente y lo encontré ahí, recostado de lado, observándome con una intensidad que no tenía nada que ver con deseo, ni con estrategia, ni siquiera con control.
Era algo más profundo.
Más peligroso.
— Buenos días — murmuré, con la voz aún cargada de sueño. Después de la pelea con Melanie me recosté un momento y volví a dormir.
No respondió de inmediato.
Solo siguió mirándome, como si estuviera tr