114° Más personas.
Mas personas.
El ambiente cambió en el instante en que el nombre fue pronunciado.
Raúl.
No fue solo una reacción mía. Lo sentí en Mauricio también, aunque él no se movió de inmediato. Se quedó quieto, con la mirada fija en la puerta, como si estuviera reorganizando todo en su cabeza en cuestión de segundos.
Yo no pude hacer lo mismo.
El corazón empezó a latirme con fuerza.
— Déjalo pasar — dijo finalmente Mauricio, con un tono bajo pero firme.
— Sí, señor — respondieron del otro lado.
El si