Cassian acariciaba mi mano con el pulgar mientras el silencio entre los dos se volvía cada vez más denso, como si ya supiera lo que venía y no quisiera interrumpirlo.
—Voy a hablar con recursos humanos —dijo al fin, con tono sereno—. Quiero que encuentren un buen puesto para ti. Uno donde puedas crecer, demostrar todo lo que vales.
Asentí, agradecida. Pero al mismo tiempo sentí un nudo en el estómago.
—Cassian… —empecé con cuidado—. Quiero pedirte algo.
—Lo que sea.
—No quiero ningún trato espe