La noche en España tenía una belleza distinta. Más profunda. Más envolvente.
El cielo se extendía como un manto oscuro salpicado de estrellas, mientras una brisa suave recorría los balcones, acariciando la piel con una frescura delicada, casi reconfortante. Desde la residencia las luces de la ciudad se veían a lo lejos, titilando como pequeños destellos de vida y allí de pie frente al balcón… Diana observaba en silencio. Sus manos descansaban suavemente sobre la baranda, sus dedos apenas se mo