La noche avanzaba lentamente.
Pero en la isla…
El tiempo parecía haberse detenido.
Como si el mundo exterior ya no existiera.
Como si todo hubiera quedado atrás.
Dentro de la casa, la luz era tenue.
Cálida.
Suave.
Velas encendidas iluminaban el espacio.
Proyectando sombras danzantes en las paredes.
Creando un ambiente íntimo.
Privado.
Perfecto.
La mesa estaba preparada.
Sencilla.
Pero elegante.
Dos copas.
Una botella de vino.
Platos cuidadosamente servidos.
Nada excesivo.
Nada innecesario.
Solo