Un llanto ahogado emergió de Harper, apretó los labios y con su cabeza negó, su vida había cambiado de manera drástica, había pasado de una terrible situación a lo que sería caminar sobre las brasas del infierno.
Las mentes retorcidas de aquellos hombres no les permitió simplemente hacer lo que Elena les había pedido, pero el tercero de ellos no se mostraba satisfecho con la decisión de los demás.
—Solo démosle unos cuantos golpes y el trabajo habrá terminado, lo único que me interesa es el ma