El silencio acompaño a Mia y sus hermanas, mientras su madre cada tanto acariciaba su cabello, como cerciorándose que si era su niña, que estaba a su lado.
— Mia. — dijo de pronto Sol. — sabes que solo estaba bromeando hace un rato ¿verdad? — Mia solo sonrió. — Yo sé que tú eres pura, solo que…
— Le estabas tomando el pelo a Alan, lo se. — raro se dijo una de las manitas, pero no se la podria culpar, sus culturas eran diferentes, desconocían al completo la forma de ser de las jóvenes gitanas, q