Mia sentía sus manos sudadas, y su rostro emanaba calor de lo roja que estaba por solo saber que Takashi la estaba tomando de su mano, ¿Por qué debía sudar? Nunca le había sudado las manos, ¿Qué pensaría su jefe? Se repetía mientras caminaba a donde se celebraría la pequeña recepción, en medio de la naturaleza, que por lo que había podido observar Mia era lo que más abundaba en las villas Zhao.
— ¿Estas nerviosa, Mia? — Mia casi bufa a la pregunta, de su jefe, pero solo pudo verlo, tan imponent