El sonido de la puerta cerrándose aún vibraba en el aire.
No fue un golpe fuerte.
No fue estruendoso.
Pero para Ailen…
Fue el sonido más devastador que había escuchado en su vida.
Porque no solo cerró una puerta.
Cerró su mundo.
El silencio que quedó después fue insoportable.
Pesado.
Aplastante.
Ailen permaneció en el suelo, exactamente en la misma posición en la que había quedado cuando Alexander se marchó. Sus manos seguían extendidas, como si aún intentaran alcanzar algo que ya no