La ciudad brillaba bajo la noche.
Desde lo alto, el Pent-house parecía suspendido sobre un mar de luces, elegante, imponente… intocable. Todo en ese lugar hablaba de poder, de control, de perfección cuidadosamente construida.
Pero esa noche…
Nada estaba en equilibrio.
Las puertas del ascensor se abrieron con un sonido limpio.
Y Alexander entró.
Su figura llenó el espacio.
Vestía aún de negro.
Pero ya no era solo una elección estética.
Era una declaración.
Su presencia arrastraba algo