El edificio de Lacrontte & Carusso Allianz se elevaba sobre la ciudad como una torre de cristal impecable. Desde el último piso, donde se encontraban las oficinas ejecutivas, el paisaje urbano parecía un tablero perfecto de líneas rectas y movimiento constante. Dentro, sin embargo, el ambiente estaba lejos de ser tranquilo.
Helen caminaba por la sala de juntas con una carpeta gruesa entre las manos. Sus tacones resonaban con firmeza sobre el suelo de mármol mientras revisaba por última vez los