Isabella Romano.
—¿Podrías cuidar de Luca por unas horas?---le pido a Salvatore
—Claro—se acerca para cargar a Luca en sus brazos, quien le sonríe y lo abraza por el cuello—. ¿Vas a salir?
—Si, tengo asuntos que atender.
—¿A dónde vas?
—No es de tu incumbencia, Salvatore—le dejo en claro
—Al menos ve con escoltas.
—¿Para así saber con quien ando?
—¿Vas a ver a otro hombre?---da un paso hacia mi
—Eso no te interesa, Salvatore.
Me giro sobre mis talones y agarro mi cartera para después sub