Isabella Romano.
Los días posteriores a esa noche fueron como vivir en un sueño.
Durante el día, cuidaba de Luca y veía como Luca se acercaba más a Salvatore, queriendo pasar más tiempo con él y siempre yendo detrás de él, para después en la noche, una simple conversación nos llevaba a mí y Salvatore sumergirnos en una nube de placer.
Había complicidad en nuestras miradas o cada toque, una complicidad que me hacía recordar a los viejos tiempos.
Pero nada era para siempre.
Y lo supe en el m